
Desde niña admiré a Elvis Presley por su capacidad de brillar y causar alborotos entre la multitud. Mi mamá tenía varios discos de vinyl y lo escuchaba en balada o al ritmo del rock and roll. Crecí con la música de Elvis, pues en la academia de baile en la que estuve durante mi niñez hasta mis primeros brotes de pubertad, su legado era continuamente escuchado.
Y caray... después de tantos años, aquella imagen del artista al punto ebrio, con sus cadenas de oro rozagante y sus pantalones blancos entallados regresaron a mi mente. `
Un CD con las baladas más románticas llamado "Love, Elvis" curiosamente llamó mi atención y lo coloqué en el stereo del Palomo, mi carro blanco que es como un hijo.... traga y traga gasolina..
En una noche de fiesta en que fui a un antro con una amiga, coincidi con un amigo al que después resulta que le gustaría ese cd. Me lo pidió prestado para quemarlo y después devolvérmelo.
Después de algunas semanas, fui a su casa en compañìa de una amiga. Esa noche puso el cd y luego me lo dio. En su casa baile algunas -muchas- veces con él. Recuerdo que no le gustaba bailar y conmigo parecía lo contrario. Platicamos poco es la verdad, pero creo que nos llevábamos bien, pues siempre la fiesta era en bola y él y yo sólo eramos parte de esa algarabía.
No sé cuantos días pasaron desde que nos conocimos y lo que me pasó por la mente en alguna ocasión sucediò.
El 3 de mayo a las seis de la mañana, la historia cambió para mì y para él también. Después de bailar abrazados en otras ocasiones, de intercambiar una que otra sonrisa, nuestros alientos estaban frente afrente. Después de la cerveza, los amigos, el tequila.....y lo demás, habíamos continuado la fiesta en otro lugar. Yo estaba feliz porque era mi cumpleaños número 30, la edad de los solteros codiciados según un cuate de Mty. Y sabía que era verdad.
Seguimos pisteando en este otro sitio hasta que las cervezas se agotaron... pero las ganas de seguir festejando parecían estar más presentes que nunca.
"Voy por más cervezas... no sé si alguien me quiera acompañar...", dijo mi amigo y como no quería hacer mal tercio. me sumé a la noble tarea y caritativa además, de ir en búsqueda del líquido anhelado.
"Y tu disco de Elvis?", preguntó, a lo que respondí, "no sé donde quedó. Me lo diste, lo guardé, lo bajé a mi casa pero no sé donde quedó..."
Unas cuadras más adelante, el carro se detuvo y entonces escuché "Is now or never?"....No sabía si era en el stereo, afuera o en mi imaginaciòn... "Kiss me my darling..." y yo volteaba y lo que encontrè fueron sus labios.... Fueron sus labios y pensé "your lips excite me...."
Y así fue. De pronto, "Nani" fue seducida por el deseo, la sorpresa y la tremenda atracción que sentia hacia él. No había momento de detenerse a pensar en las cheves, la fiesta o que ya era de madrugada. Lo más increible era que él estaba ahi y que su boca no se despegó de la mía.
Sus manos se deslizaron por... mi cara... por mi caraaa!!! y su sonrisa y sus ojos fueron estrellas que iluminaron junto con el sol, ese día de domingo. La loción. Paris Hilton para caballero... jamás la olvidaré, algo así como otra rola del mismo Elvis, "you are always on my mind...".
Pero como en todo, en la vida y en las mismas canciones de este artista, todo esto tenìa que terminar.... Y el disco imaginario que escuchàbamos èl y yo terminò.
La pasión se detuvo y la razón volvió. Volvió para llevarnos a donde teniamos que estar. Desde entonces las cosas ya no fueron las mismas. Y aunque escuche mil veces "Is now or never", sé que aquel momento no se repetirá. Pero eso sí, Elvis siempre será el cómplice de una noche increible y un cumpleaños especial.






