Cuando la Cantina o el Bar Peña Blanca se cerró, se cerraron varios ciclos. El Peña Blanca, una cantina cuyo dueño era Sergio Guajardo, era mágica, era envolvente.. era capaz de cambiarle el ánimo a cualquiera. La primera vez que acudi, recuerdo que estaba un poco nerviosa. Nunca había ido a una cantina y no sabía lo que adentro me esperaba.
Desde la entrada, todo era acogedor. La música, el ambiente, el olor a chela, a cigarro... el murmullo de las conversaciones, el sonido de la televisión y las risas de quienes se encontraban en la barra.
Aquí conoci a una gran persona, a Roberto Guajardo, a quien extraño mucho. Roberto es el hermano de Sergio y siempre tenía una historia que contar, siempre tenía palabras de aliento o regaños a quienes ibamos en busca de una cerveza o simplemente de alguien que nos escuchara. Pero había un pequeño inconveniente, había un área de reservados, en el que las mujeres tenían la oportunidad de asistir acompañados por un caballero o con quien fueran. La zona central y la barra de la que tanto hablo, sólo era para caballeros. Al principio, comenzamos a ir una o dos veces al mes.... Platicábamos en bola, cantábamos en el karaoke e inevitablemente la música de José José llegaba al Peña.... Con mis compañeros del periódico, llegué a ir en contadas ocasiones.
Bajo la atmósfera enmarcada por cuadros de grandes figuras como Marilyn Monroe, Elvis Presley y Los Beatles, las tragedias, los desamores, los intentos de cambiar al mundo y al trabajo desfilaban en cada uno de los rincones. El karaoke siempre tuvo música para todos, desde el rock del Tri hasta las inolvidables de Valentín Elizalde... No recuerdo qué día fue el primero que pasé en este mágico lugar, pero sí recuerdo que salí luego de unas chelas, con una felicidad que me llevaba de inmediato a la reflexión. De mis primeras anécdotas, recuerdo que acudí con dos amigas... Sentía una especie de libertad, de saber que de alguna forma, éramos las chicas malas, pero malas en el sentido de que disfrutábamos de la convivencia, de unas cuantas chelitas y de que las tres, teníamos un secreto que nos movía. Cada quien conocía el suyo y de alguna forma era compartido. Después, comenzó la fiesta en bola, pachangas, pedas y demás fueron parte del historial en el Peña.
Pero no todo fue amistades. Dos personas que amo, de alguna u otra manera, también pisaron el Peña Blanca. Una de esas personas, ya no volvió y la otra menos, porque ahora sí ya está cerrado. El amor vino al Peña Blanca en contadas ocasiones, y no solamente de parejas, sino en todas sus concepciones. A través de amigos, de pláticas, de frustraciones, de enojos, de reclamos... De tantas cosas.
De agosto a la fecha, las visitas al Peña se hicieron más frecuentes. Primero eran los jueves, luego los miércoles... luego los lunes.. luego los martes... no había problema para fijar el día, simplemente se escuchaba "Apúrale amiga, que te voy a llevar..." Y era mi "amigo" que ya estaba puesto para ir a platicar. Porque aunque muchos no lo saben, ir al Peña representaba platicar, desahogarse, vaciar la mente y recobrar fuerzas... Sólo en contadas ocasiones, el alcohol era el fin, pero la mayoría de las veces. No. No fue asi, la intención era platicar y echar unas tres chelas para dormir...
Vuelvo al tema del amor. El amor me siguió... Aquí pasé algunos momentos muy importantes... Descubrí el valor de una sonrisa, de un "déjate el cabello suelto...", descubrí la importancia de cuando te dicen, que tu les das el valor a esa persona para seguir adelante así se lo esté llevando la .tiznada.. todo eso descubrí. Descubrí que puedo ser la persona más feliz si me lo proponía.
Cuando el Peña Blanca cerró, creí que había terminado mi romance con la cantina y todo lo que traía consigo.. cerré ciclos. pagué deudas (porque sergio siempre nos dio facilidades para pagar.. hasta con bonos!!) y pensé que había terminado una era.. Pero no lo fue así y eso me alegró bastante.. El día que Sergio nos dijo que había vendido el Peña, me sentí muy triste porque de alguna forma esa era mi escapatoria, mi lugar sagrado, la oportunidad para desahogar todo el estrés y confirmar que había otras personas en mi mismo barco... Ahora que los días han pasado, me he dado cuenta que el Peña Blanca, ya se había convertido en mi casa... espero que abran otro parecido.
Alicia y un mundo loco
Hace 2 años

13 comentarios:
Solo un par....
si, solo un par de veces acudi al Peña, el motivo es lo de menos, ni pase gandes momentos, ni fui a desahogarme, solo tomar un par de cervezas y saludar a los amigos...
Linda historia Dany, pero no te desanimes cantinas hay coo historias q contar...bye
magnifico, en un bar se encuentran los secretos que todos escondemos.
yo no era cliente frecuente, pero las pocas veces estuve agusto, pisteando y pidiendo chicharrones de amadre, se extrañará el peña.
chido el texto, bien inspidara la danny, escribes chido.
Chale, yo ni sabía que el Peña había cerrado. Snif. Bonito lugar, sin duda. Y por cierto, te felicito Dany por animarte a lanzar este blog.
Un abrazo afable!, ¡te quiero un chingo!
Felicitaciones licenciada Giacomán Vargas. Aunque no me gustan las ceremonias, creo que estás entrando a la blogósfera y por lo que te conozco, cuidado contigo!!!
¡¡Te saludo con gusto!!
Gracias por sus comentarios.
Mario, la verdad que siempre hay historias que contar, pero las del Peña Blanca son muy especiales.
Querido Sergio, pues tu has de saber mejor que yo cómo estaba la onda. Tu eras el dueño y el culpable de que ya no beba tanta cerveza jajaja..
Pedro gracias por contestar.
Miriam!!! Ya tengo el blog.. ya por fin..
Estimado licenciado Fartúa... dígame cómo llegó a este humilde blog.. Estoy un poco intrigada por eso de "licenciada"...
Nostalgia por las cantinas, otra modalidad de la vejez prematura del corazón: Quién no llega a esa cantina exigiendo su tequila o cerveza o lo que sea, y exigiendo su canción de la rockola, banda, mariachi o cualquier variante a la mano.
Mozo! sirvame en la copa rota y salud por este nuevo blog!
un abrazo, Daniella
Las veces que fui al Peña, estuvo muy chido la verdad, conoci gente muy padre,aunque algunos no crean porque solo es una cantina, ESO ES MÁS QUE FALSO.
Coincido en que hay lugares que roban una parte de tí, y pasas momentos que nunca olvidaz,y se vuelven excusa para pasar ratos de melancolía y nostalgia muy padres.
Estuvo muy chido tu forma de expresar tu sentir hacia el PB.
Creo que todos hemos pasado por algún "Peña" en nuestra vida.
Que buenos recuerdos tienes del Peña mi Danix, de eso se trata la vida, de recordar al final cada momento que pasaste feliz con los que quieres. ¡NO SE ME PONGA TRISTE!
Muy emotivo Dany, felicidades por tu blog. Sin duda, hay lugares que se convierten en parte importante de tu vida y el Peña, para muchos, en eso se convirtió...
Simón, esa cantina staba con madre, recuerdo ese karaokeazo... jajajajaja
cuando pues lo de Xavier Velasco??
cuídese!
abrazo
Ay, amiga del ¨Chapis¨ cuantos recuerdos -tengo uno muy doloroso...eeeeehhhhh!! -por cierto me acorde que dormi una vez con el perro, despues de la pedota que me puse, ahi en el Peña Blanca.
En fin amiga del ¨Chapis¨. Habrá que hacer un ¨PEÑATON¨,haber si hacemos un buen de colectas para recuperar y revivir nuestros recuerdos...
...je je, bonita forma de jutificar nuestro alclholismo.
FELIZ NAVIDAD !!
Una vez más, en estas fechas, el Peña Blanca seguiria siendo mi casa pero ya no lo es...
Gracias Prometeo por tus comentarios. En una de las ocasiones en que hablamos por teléfono para compartir información.. yo me encontraba justamente llegando al Peña Blanca para ingerir unas deliciosas y urgidas chelas jejeje. Qué curioso.
Rodri, gracias por compartir y espero que algun dia se abra otra cantina igual. Lo exigimos jejeje.
Cabro, coincido contigo en eso de los lugares... Creo que también recordamos un poco al destruido local anterior que albergaba a la Estación. Ahi pasamos también cosas inolvidables, muuchas cosas.. Merece un capítulo aparte.
Licenciado Fartúa, muchas gracias por su comentario, me halaga muchisimo y sigo esperando sus críticas..
José Juan, creo que sí haré lo de Xavier Velasco, aunque todavia tengo la esperanza de que me conteste.. Un abrazo a todos.
Ah!, se me olvidaba el anónimo.. un recadito para ti "bofo" o al menos así te dicen... Te agradezco mucho tus palabras, creme que aún escucho el ladrido del perro "guau" cuando lo acompañaste en aquella noche jajajajajaja y no te quedaste adolorido, no seas hablador... Oye, recuerdas cuando parecía que nos tomaban fotos en los semáforos... y eran unos relámpagos jjajaja. Que buena fiesta!!!
Sólo fui una vez, ahí estaba Dany Caguamán: alegre y bebida, cantando no sé qué con un cantinero loco. Y había mucho ruido y partes oscuras donde las parejas y los amigos se gritaban situaciones al rostro. Pero, lo que recuerdo y me quedé con ganas de una foto, es aquella ventana de mesa oscura donde las luces de la calle daban unos tonos rojos y tristes. Ni modo, yo soy fiel a El Fama.
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